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Mario Benedetti

25 Jul

“Cuando me entierren por favor no se olviden de mi boligrafo”.

Mario Benedetti. Rincón de Haikus, 1999.

Pablo Neruda

7 Jul

ESTA vez dejadme
ser feliz,
nada ha pasado a nadie,
no estoy en parte alguna,
sucede solamente
que soy feliz
por los cuatro costados
del corazón, andando,
durmiendo o escribiendo.
Qué voy a hacerle, soy
feliz.
Soy más innumerable
que el pasto
en las praderas,
siento la piel como un árbol rugoso
y el agua abajo,
los pájaros arriba,
el mar como un anillo
en mi cintura,
hecha de pan y piedra la tierra
el aire canta como una guitarra.

Tú a mi lado en la arena
eres arena,
tú cantas y eres canto,
el mundo
es hoy mi alma,
canto y arena,
el mundo
es hoy tu boca,
dejadme
en tu boca y en la arena
ser feliz,
ser feliz porque si, porque respiro
y porque tú respiras,
ser feliz porque toco
tu rodilla
y es como si tocara
la piel azul del cielo
y su frescura.

Hoy dejadme
a mí solo
ser feliz,
con todos o sin todos,
ser feliz
con el pasto
y la arena,
ser feliz
con el aire y la tierra,
ser feliz,
contigo, con tu boca,
ser feliz.

// “Oda al día feliz” de Pablo Neruda.

Jorge Luis Borges

27 Jun

Si pudiera vivir nuevamente mi vida…
En la próxima cometería más errores.
No intentaría ser tan perfecto,
me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montanas,
nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos  habas,
tendría más problemas reales
y menos imaginarios.
Yo fuí de esas personas que vivió
sensata y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve alegrías.
Pero si pudiera volver atras trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben,
de eso esta hecha la vida,
solo de momentos;
no! no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte
sin un termometro, una bolsa de agua caliente, un
paraguas y un paracaidas.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios de la
primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
daría más vueltas en calesita;
contemplaría más amaneceres y
jugaría más con los niños,
si tuviera otra vida por delante…
Pero ya ven, tengo 85 años y se que me estoy
muriendo…

Su último poema..Jorge Luis Borges

BIBLIOTECAS LLEVADAS AL CINE

20 Jun

 

Una de las secciones que empezaremos a desarrollar mi compañero de viaje, el Sr. Tutmundo y yo, Ada Augusta, será describir y analizar aquellas bibliotecas que encontremos en las películas que vayamos visualizando durante este verano de 2010.

Esta nueva tarea es complicada por cuanto requiere el visionado completo de la película, así como la extracción de un fotograma significativo que permita ver la biblioteca, pero al mismo tiempo es una forma agradable y amena de unir dos mundos fabulosos en nuestras vidas, como son: el cine y las bibliotecas.

BIBLIOTECAS EN EL IMPERIO ROMANO

20 Jun

A finales de la República, el hábito de la lectura estaba muy extendido en Roma y en las ciudades del Imperio, pues había numerosos maestros, el aprendizaje no era complicado y las exigencias de la vida cotidiana, así como las tareas administrativas, requerían conocimientos de lectura y escritura.

César, al conocer la famosa Biblioteca de Alejandría, quiso construir una semejante en Roma, aunque no vio cumplido su deseo. Fue Augusto el impulsor de dos grandes bibliotecas públicas, una ubicada en el Campo de Marte y otra en el Palatino. Ambas estaban porticadas y contaban con dos secciones dedicadas a los libros griegos y romanos respectivamente, la decoración incluía bustos de los autores. También cabe destacar la Biblioteca Ulpia, una de las más famosas de la Antigüedad, mandada construir por Trajano en su foro.

En las bibliotecas de la antigua Roma los libros se colocaban en estanterías denominadas plutei; pegmata si los estantes se hallaban fijados a la pared. Los espacios que formaban los elementos verticales y horizontales eran llamados foruli y nidi, nidos. Cuando el códice sustituyó al volumen, se generalizó el uso del armaria, armario.

Los patricios y los romanos ricos solían disponer de su propia biblioteca, tanto en sus casas de la ciudad como en sus residencias campestres. Vitrubio recomendaba destinar como biblioteca una sala orientada hacia el este, que, además de biblioteca, servía para recibir a los amigos.

Adiós a José Saramago

20 Jun

Los restos mortales de José Saramago, escritor portugués y premio Nobel de Literatura, abandonaron Lanzarote, su residencia habitual, en un avión de las Fuerzas Aéreas portuguesas, para llegar a la capital portuguesa, Lisboa,  donde se ha dispuesto la capilla ardiente. Esta permanecerá hasta el domingo, sus restos serán incinerados en una ceremonia civil en el cementerio lisboeta del Alto de San Juan, y sus cenizas se repartirán después entre su pueblo natal, Azinhaga, y su residencia de Tías, en Lanzarote.

Sobre José Saramago
Nació en Azinhaga un municipio a 120 km al noreste de Lisboa, el 16 de noviembre de 1922. Sus padres fueron José de Sousa y Maria da Piedade, una pareja campesina sin tierras y de escasos recursos económicos.

Tras un breve paso por Argentina, donde se aficionó al dulce de leche y el mate, a la edad de 12 años entró en una escuela industrial. Algunas de las asignaturas eran humanistas, en sus libros de texto, Saramago se encontró con los clásicos, textos que incluso podía recitar de memoria en sus últimos años. Saramago tuvo que dejar sus estudios para ayudar a mantener su familia. Al mismo tiempo se leyó toda la biblioteca pública de su barrio. Entre los pocos ejemplares de su propiedad, figuraban textos de escritores argentinos.

Trabajando de administrativo en la Seguridad Social, se casa en 1944 con Ilda Reis, Saramago comienza a escribir la que acabará siendo su primera novela: Terra de pecado, que se publicó en 1947 aunque no tuvo éxito, no dejó de escribir desde entonces.

Trabajó como periodista en Diario de Noticias, un periódico de alcance nacional, pero por razones políticas pronto es expulsado. Fue crítico literario de la revista Seara Nova, comentarista cultural,  muy vinculado a la política, se hizo miembro del Partido Comunista Portugués (cuando éste todavía era clandestino).

Su primera gran novela fue Levantado do chão (1980). En los siguientes años, Saramago publica casi sin descanso: Memorial do convento (1982), donde cuenta las más duras condiciones de vida del pueblo llano en el oscuro mundo medieval, en épocas de guerra, hambre y supersticiones.

La novela El Evangelio según Jesucristo (1991) lo catapulta a la fama a causa de una polémica sin precedentes en Portugal. En 1998 gana el premio Nobel de Literatura por Ensayo sobre la ceguera, convirtiéndose en el primer escritor (y hasta ahora el único) de lengua portuguesa en ganar este premio. Desde entonces compartió su residencia entre Lisboa y la isla canaria de Lanzarote participando en la vida social y cultural de ambos países.
 
Falleció a los 87 años, el día 18 de junio de 2010, en su residencia de la localidad de Tías (Lanzarote, Las Palmas) debido a una leucemia.  Saramago escribió hasta el final de su vida, pues se dice que llevaba 30 páginas de una próxima novela.
 
José Saramago, ser universal, nos deja sus obras, ahora a nosotros nos queda hacer honor a ese impresionante legado.

Los ex-libris para la identificación de las bibliotecas: la huella personal de los libros.

23 May

Ex-libris es la locución latina que significa literalmente, “de entre los libro de”, es decir, libro procedente de entre los libros de una biblioteca que podía ser pública, o bien, privada.

Un ex-libris es una marca de propiedad que normalmente consiste en una estampa, etiqueta o sello que suele colocarse en el reverso de la cubierta o tapa de un libro y que contiene el nombre del dueño del ejemplar o de la biblioteca a la que pertenece. El nombre del poseedor suele aparecer generalmente a continuación de la expresión latina “ex-libris” (o también frecuentemente ex bibliotheca).

Se considera que el primer antecedente del ex libris es una placa de barro cocido y esmaltada cuyos jeroglíficos apuntan al faraón egipcio Amenhotep III (siglo XV a. C.) nombre de su propietario. Esta etiqueta fue utilizada como marca en los estuches de los rollos de papiro de la biblioteca de Amenhotep. En la actualidad se encuentran en el Museo Británico.