Durante la celebración de la entrega de Premios NH de relatos, Vargas Llosa reflexionó acerca del futuro del libro. El autor de La ciudad y los perros reconoció que por su edad tiene prejuicios hacia el libro electrónico en particular y hacia la cultura virtual en general, ya que dice sentir desconfianza casi visceral hacia la literatura difundida a través de las pantallas. Aunque es consciente de que probablemente habrá en el futuro una generación que desconozca los libros de papel, cree que estos no van a desaparecer y que en el peor de los casos se quedarán para una minoría.Y apunta que tal vez este hecho aumente su rigor y sea mucho más exigente, más responsable, en tanto que el margen de irresponsabilidad se lo llevará el libro virtual.
Desconfía del libro electrónico porque escribir para la pantalla es escribir para la actualidad, mientras que la gran literatura se hace con una voluntad y una esperanza de permanencia. “Cuando se escribe para una pantalla se busca la actualidad y tratar de llegar a un gran público, lo que en el campo de la literatura y el arte irremediablemente te lleva a una simplificación, a una banalización y a conseguir productos de escasa permanencia”, si bien duda de que nuestra noción de lo que es una obra maestra vaya a sobrevivir, apuntando la posibilidad de que las futuras generaciones considerarán ingenuo escribir con mentalidad de permanencia.
El futuro del libro (III). Vargas Llosa
6 julEl futuro del libro (II). Lorenzo Silva
6 julEn la conferencia inaugural de los cursos de verano de la UNED en Ávila, que versó sobre el viaje en la historia de la literatura, el escritor Lorenzo Silva ha defendido el desarrollo del libro electrónico como una forma de extender el mercado del libro español y fidelizar lectores, ya que considera que con el nuevo formato el libro en español viajará más y llegará a todas las partes del mundo a un precio razonable, en contraposición a la situación actual, en la que considera que los libros españoles, salvo excepciones como Vargas Llosa, Cervantes o Pérez Reverte, no viajan.
Así, defiende que el libro electrónico sea desarrollado igual que lo han hecho los móviles, aun entendiendo que nunca podrá sustituir del todo al libro en papel.
AMOR POR LOS LIBROS.
23 junCuando Eugenio de Andrade escribió este poema, describió nuestro amor por los libros.
En un ejemplar de las Geórgicas.
Los libros. Su cálida,
tierna, serena piel. Amorosa
compañía. Dispuestos siempre
a compartir el sol
de sus aguas. Tan dóciles,
tan callados, tan leales.
Tan luminosos en su blanca
y vegetal y cerrada
melancolía. Amados
como ningunos otros compañeros
del alma. Tan musicales
en el fluvial y rebosante
ardor de cada día.
Oficio de paciencia (1994).
Adiós a José Saramago
20 junLos restos mortales de José Saramago, escritor portugués y premio Nobel de Literatura, abandonaron Lanzarote, su residencia habitual, en un avión de las Fuerzas Aéreas portuguesas, para llegar a la capital portuguesa, Lisboa, donde se ha dispuesto la capilla ardiente. Esta permanecerá hasta el domingo, sus restos serán incinerados en una ceremonia civil en el cementerio lisboeta del Alto de San Juan, y sus cenizas se repartirán después entre su pueblo natal, Azinhaga, y su residencia de Tías, en Lanzarote.
Sobre José Saramago
Nació en Azinhaga un municipio a 120 km al noreste de Lisboa, el 16 de noviembre de 1922. Sus padres fueron José de Sousa y Maria da Piedade, una pareja campesina sin tierras y de escasos recursos económicos.
Tras un breve paso por Argentina, donde se aficionó al dulce de leche y el mate, a la edad de 12 años entró en una escuela industrial. Algunas de las asignaturas eran humanistas, en sus libros de texto, Saramago se encontró con los clásicos, textos que incluso podía recitar de memoria en sus últimos años. Saramago tuvo que dejar sus estudios para ayudar a mantener su familia. Al mismo tiempo se leyó toda la biblioteca pública de su barrio. Entre los pocos ejemplares de su propiedad, figuraban textos de escritores argentinos.
Trabajando de administrativo en la Seguridad Social, se casa en 1944 con Ilda Reis, Saramago comienza a escribir la que acabará siendo su primera novela: Terra de pecado, que se publicó en 1947 aunque no tuvo éxito, no dejó de escribir desde entonces.
Trabajó como periodista en Diario de Noticias, un periódico de alcance nacional, pero por razones políticas pronto es expulsado. Fue crítico literario de la revista Seara Nova, comentarista cultural, muy vinculado a la política, se hizo miembro del Partido Comunista Portugués (cuando éste todavía era clandestino).
Su primera gran novela fue Levantado do chão (1980). En los siguientes años, Saramago publica casi sin descanso: Memorial do convento (1982), donde cuenta las más duras condiciones de vida del pueblo llano en el oscuro mundo medieval, en épocas de guerra, hambre y supersticiones.
La novela El Evangelio según Jesucristo (1991) lo catapulta a la fama a causa de una polémica sin precedentes en Portugal. En 1998 gana el premio Nobel de Literatura por Ensayo sobre la ceguera, convirtiéndose en el primer escritor (y hasta ahora el único) de lengua portuguesa en ganar este premio. Desde entonces compartió su residencia entre Lisboa y la isla canaria de Lanzarote participando en la vida social y cultural de ambos países.
Falleció a los 87 años, el día 18 de junio de 2010, en su residencia de la localidad de Tías (Lanzarote, Las Palmas) debido a una leucemia. Saramago escribió hasta el final de su vida, pues se dice que llevaba 30 páginas de una próxima novela.
José Saramago, ser universal, nos deja sus obras, ahora a nosotros nos queda hacer honor a ese impresionante legado.
Durrell’s summer (mi particular Bloomsday)
16 junHoy en Dublín se celebra el Bloomsday, día en el que, desde 1954, se homenajea a James Joyce y su novela Ulises. Por ello, al igual que en aquel 16 de junio de 1904 en el que el novelista irlandés fechó la acción de la novela (para consagrar el día de la primera cita de Joyce y la que sería la mujer de su vida, Nora Barnacle) sus seguidores tratan de revivir el itinerario que realizó Leopold Bloom, el personaje principal, por las calles de Dublin, visitando los mismos lugares, comiendo y cenando el mismo menú y vistiendo la misma ropa tal y como se relata en el libro desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la madrugada del día siguiente.

Sin duda, es una celebración con encanto. Aunque yo preferiría celebrar no un día, sino un mes o dos, un verano entero, las aventuras de la familia Durrell en Corfú, tal y como las cuenta Gerald Durrell en la trilogía a la que pertenece Mi familia y otros animales. Pasar un día en Dublín estará bien, pero un verano entero en una isla griega, entre higueras, olivos y ruinas milenarias, encendidos de sol y rodeados de la suave templanza del Mediterráneo no tiene precio. Y, por supuesto, siempre acompañado de mi Ada Augusta.
Nuestra Biblioteca (I): Años y Leguas, de Gabriel Miró
16 mayPasó un labriego con su azada de sol, y, mirando al forastero, le dijo:
-¡A la sombra, a la sombra!- Y en la boca seca de ese hombre, enjuto y acortezado, la palabra sombra tuvo una frescura nueva, como si acabase de crearla.
Y, antes de seguir caminando, tendióse Sigüenza a beber de un manantial que de allí cerca salía, recién nacido.
Venía un leñador, oloroso de monte, con la espalda doblada, por los costales, y le saludó diciendo:
-¡A disfrutar con el agua! ¡No la hay mejor en el mundo!
Y Sigüenza, que había ya bebido, bebió más, mordiéndola en un temblor de claridades, y le goteaba un frío de luz por las mejillas, por los cabellos, por las manos.
Años y Leguas, Gabriel Miró. Biblioteca Nueva, 1928.

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